
Roberto Cañas.
La victoria electoral del 15 de marzo tiene un profundo significado: es la culminación de una larga lucha popular, iniciada en 1970, El triunfo de Funes no se reduce, pues, a una victoria en las elecciones, sino que tiene un carácter histórico, tiene tras de sí una hermosa historia de organización y resistencia nacional. Hoy por primera vez, llega al gobierno un partido de izquierda, se abre una esperanza, una oportunidad, que ha costado bastante conseguir, mucha gente pagó con su vida, por lo que hoy se ha conquistado. Mi recuerdo emocionado en este momento, está en primer lugar en los miles de patriotas que generosamente lo dieron todo, por el derecho a conquistar un El Salvador diferente. Hoy gracias a ellos tenemos en nuestras manos la posibilidad preciosa de hacer los cambios, que propicien la justicia social.
Con la victoria electoral del 15 de marzo se termina la era de ARENA y se abre una época de esperanza y cambios, que pueda ser que no sean espectaculares al principio, pero que deben asegurar en el transcurso del primer gobierno de izquierda la apertura de un periodo en que la reforma política, el pacto fiscal, una política exterior digna y la búsqueda del bien común comience a ser una realidad.
La alegría es inmensa, las expectativas son enormes, no sólo porque el país necesita un cambio, sino porque la población ya dio el mandato con su voto en las elecciones para que se haga. El Gobierno del FMLN no la tendrá nada fácil, con una Asamblea Legislativa dominada por la derecha y una pavorosa crisis económica, alimenticia, de energía y medio ambiental.
En una situación como esta la llave del éxito para la consolidación y fortalecimiento del nuevo régimen tiene un nombre, se llama gobernar con el apoyo del Movimiento Social: el gobierno de la esperanza, debe desarrollar rápidamente un fuerte vinculo con las organizaciones populares, Mauricio Funes y sus ministros para gobernar necesitarán del respaldo fuerte del movimiento social, que con su participación masiva contribuirá a la construcción de un nuevo El Salvador. No nos perdamos la fortaleza del gobierno se fundamentará en el apoyo de los de abajo, esta principalmente en los barrios populares de San Salvador, Soyapango, Mejicanos, San miguel y en las zonas rurales de todo el país.
La clave es gobernar generando un apoyo social inédito, que abarque los más diversos sectores del país, se trata de que desde arriba con el gobierno y desde abajo con el movimiento social se aseguren los cambios.
A Mauricio Funes le toca ahora formar un gabinete que le permita cumplir con los compromisos de su campaña y dar soluciones a las necesidades mas inmediatas de la poblacion. Enfrentar los impactos de la crisis económica internacional y asegurar la gobernabilidad democrática, en definitiva sacar el país adelante. El gobierno de la esperanza debe retomar la plantificación estatal que los gobiernos de ARENA privatizaron, y darle a la nación un rumbo de largo plazo, que lleve al país a celebrar el bicentenario de la República como un país exitoso con un nivel alto de Desarrollo Humano
El nuevo gobierno tiene como tarea inmediata demoler las estructuras políticas, económicas, institucionales que en 20 años edificaron los distintos gobiernos areneros para asegurar la obtención de sus intereses particulares. Hay que tener claridad que terminaron los gobiernos areneros pero, los efectos de los veinte años de ARENA se sentirán por mucho tiempo.
Es usual en las democracias dar a un nuevo Gobierno los primeros cien días para que se organice para administrar el aparato del Estado, es una luna de miel, esperemos sea aprovechada al máximo. Estos primeros 100 días de gobierno generalmente permiten evidenciar cual será el estilo de gobierno de la nueva administración.
La primera señal inequívoca que la era de ARENA terminó será implementar un Plan de 100 días con medidas concretas para atender los problemas de la gente: como la carestía de los alimentos y la medicina, el empleo, la educación, la seguridad ciudadana que deben ser las prioridades para llevar al país por una nueva dirección.
Las tareas que la izquierda tiene por delante son múltiples y debe presentarse rápidamente y en detalle un Plan para los primeros 100 días con medidas que tengan factibilidad técnica y financiera. Se trata de cumplir con los compromisos adquiridos en la campaña, con acciones concretas y precisas Se sabe que el gobierno no podrá resolver todos los problemas del país en 100 días pero si necesitará desde el primer momento del concurso y la participación de todos y todas.
Ojo, no se debe olvidar que la crisis económica se puede enfrentar a partir de la educación si, se asegura una inversión pública muy fuerte, que genere empleo a partir de mejorar significativamente la cobertura y la calidad de la oferta educativa, contar con un programa de infraestructura escolar que construya mas escuelas y de mantenimiento y mayor equipamiento para las escuelas públicas ya existentes, así como la construcción de un Megatec en cada uno de los departamentos del país y aumentar los salarios de los maestros-as y dignificar su profesión. Acciones de esta naturaleza permitirían incrementar por un lado el empleo y reafirmaran el concepto que la formación de recursos humanos calificados y la creación de conocimientos y tecnología es una de las formas más efectiva de salir de ésta crisis económica que nos afecta.
La participación de la población en política hoy ya no se puede limitar a ir a votar cada 3 o cinco años, terminadas las votaciones lo que sigue en términos de participación política es el apoyo al gobierno reuniéndose con el aportando con propuestas, acciones y con la organización de la contraloría social entendida como el proceso de seguimiento y evaluación sobre la gestión de los funcionarios públicos, para ver si cumplen con los programas sociales a los que se prometieron en la campaña electoral, así como la exigencia de rendición de cuentas sobre cómo se gastan los fondos públicos.
El sueño de un país más moderno, justo, y desarrollado está ahí, al alcance de la mano. La era de ARENA se terminó. Comienza otra historia. La esperanza está abierta. Los Acuerdos de Paz que se firmaron en Chapultepec hace 17 años están agotados en su capacidad de garantizar la gobernabilidad, al final de la primera década del siglo XXI, es necesario empezar a construir los consensos básicos que aseguren el desarrollo de un Estado Social Democrático de Derecho. Se trata de abrir una época de Paz Social.

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