viernes, 6 de marzo de 2009

Presidente Saca usted es un fraude.


Presidente Saca el Artículo 218 de la Constitución: señala que “Los funcionarios y empleados públicos están al servicio del Estado y no de una fracción política determinada. No podrán prevalerse de sus cargos para hacer política partidista. El que lo haga será sancionado de conformidad con la ley.” También es claro El Artículo 237 del Código Electoral que señala que: “Ningún funcionario o empleado público podrá prevalerse de su cargo para hacer política partidista”.

Es impresionante, ya se ha dicho, pero vale la pena repetirlo: En ningún otro período presidencial de la historia reciente de El Salvador, un Presidente había roto de forma tan grave la línea que debe que separar las actividades partidistas del ejercicio de un cargo público como en el suyo. Para usted señor Saca prevalecerse de su cargo para hacer política partidista es una constante, lo hace cuando le place. Violando la constitución, el código electoral, y faltándole al respeto a la ciudadanía que no espera un comportamiento como el suyo como presidente de la república.
Como muestra bastan dos botones: el mensaje en la reunión empresarial ENADE 2008 cuando expreso que “la amenaza a nuestro modo de vida en libertad, no admiten titubeos ni medias tintas. Si nos dejamos dormir por los malabares de palabras y los discursos de cambio de mentira, vamos a perder el país. Hay que abrir bien los ojos y los oídos. Hay que hablar con nuestros empleados para que entiendan”. Y mas recientemente en una entrevista en un periódico matutino.
Verdaderamente es decepcionante leer lo que dice usted señor Saca.” Nos jugamos un sistema de vida democrático. Nos jugamos el sistema de libertades, las cuales generalmente no extrañamos porque no las hemos perdido. Los salvadoreños hemos tenido momentos difíciles, pero nunca como antes hemos estado en una disyuntiva tan grave. Hemos llegado a la bifurcación y ahí hay dos caminos: el que ya conocemos, ya lo hemos disfrutado que es el sistema de libertades”. Con este tipo de discurso me imagino que espera Sr. Saca meter miedo, por el engaño e inducir al voto a favor de su partido. ¡Que pena!
Su comportamiento señor Presidente solo se puede explicar a partir del inmenso temor que le da el hecho de que el partido ARENA pierda las elecciones el próximo 15 de marzo. Solo así se puede entender que este dispuesto a semejante abuso de la función pública al violar el principio constitucional de separación entre función pública y política partidista.
Su temor es inocultable cuando en la entrevista que dio a ese innombrable periódico matutino declaró que “Hay muchas personas que han caído en este engaño. Por eso es mi obligación, como Jefe de Estado democrático, decirle al país: Abran los ojos y respondan a conciencia, y preguntarnos: ¿Qué queremos? ¿Queremos un gobierno que maneje todas nuestras vidas? ¿Un gobierno que estorbe la actividad privada? ¿Un gobierno que tenga el pensamiento de generar empleo desde el mismo gobierno?” ¡Por favor! A quien pretende engañar. No ofenda la inteligencia de la ciudadanía.
No nos engañemos cuando da declaraciones públicas a favor de Rodrigo Ávila y en contra de Mauricio Funes; cuando usa los recursos del Estado – vehículos, encuentros, propaganda - para apoyar actividades de campaña de su partido; su objetivo es claro busca que los ciudadanos voten por ARENA y eso es incorrecto es un fraude.
Señor Saca: ¿Cómo presidente a qué código de conducta responde? Cuando de una manera inapropiada, pide abiertamente el voto por ARENA, cuando expresa que “Aquí no estamos hablando de que vamos a votar por ARENA, no. Vamos a votar por ARENA porque es el único vehículo que nos conduce, que está en buen estado, que puede luchar contra el partido comunista“. Semejante declaración es inaceptable no se puede dejar pasar a un mandatario.
Presidente Saca sus días al frente del Órgano Ejecutivo están contados y no se vale, que utilice su investidura presidencial para hacer política partidista, porque además de constituir una infracción constitucional, es una violación a los derechos políticos de los salvadoreños. No olvide que ni el Presidente de la República ni otro funcionario público pueden estar por encima de los ciudadanos.

Cuando en el futuro se escriba la historia del país, quizás la única referencia positiva que se haga de su gestión, sea que será recordado como el último presidente del periodo de ARENA y el que entregó la banda presidencial al primer gobernante de la izquierda. Esta será una profecía autocumplida.

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