viernes, 27 de marzo de 2009

Dialogo Social alternativa ante la crisis económica y factor de gobernabilidad.


    


No nos engañemos, es una cuestión muy básica, obvia: en la sociedad salvadoreña existen distintos sectores,  clases sociales con intereses diferentes y aun antagónicos, y en una situación nueva como la que estamos viviendo es lógico que se tiendan a tensar las contradicciones y  se dificulte la gobernabilidad democrática.

No es posible pensar que la gobernabilidad se pueda lograr solo con palabras, con discursos que llamen a la calma, con mensajes que creen confianza, es necesario tener presente que la confianza se construye con hechos, hoy  se necesita, el momento lo demanda,  la creación e institucionalización de instrumentos que permitan  abrir canales de participación a las distintas expresiones de la sociedad civil, y establecer  un espacio para el  procesamiento de los conflictos y la elaboración de consensos alrededor de políticas públicas. Se necesita de voluntad política para actuar rápido y proponer mecanismos de diálogo social que posibiliten la construcción de relaciones sociales asentadas en acuerdos básicos.  

Por supuesto que hay antecedentes, como el Foro para la Concertación Económica y  Social experiencia fallida que hoy cobra total vigencia. El Foro fue producto de los acuerdos de Paz y en ellos se declaraba que  “con el objeto de lograr un conjunto de amplios acuerdos tendientes al desarrollo económico y social del país en beneficio de todos sus habitantes”. Se trata de la concertación para lograr acuerdos a ser aplicados de inmediato para asegurar la gobernabilidad democrática.

Sería ingenuo pensar que el dialogo social será un escenario sin conflictos, ausente de las contradicciones que devienen de la vida social misma.
Pero si se garantiza la pluralidad de su composición, y la naturaleza de sus fines se podrán subordinar los intereses sectoriales inmediatos a un proyecto compartido de paz social.

Hoy, con una crisis económica global se debe reforzar la idea de que la economía es un asunto público cuya regulación depende la vigencia de los derechos sociales, las condiciones de la gobernabilidad democrática y, en fin, el bienestar general de la poblacion. En este marco, vuelve a ocupar un lugar relevante también la necesidad de contar con mecanismos de planificación económica, entendida  no sólo como el conjunto de decisiones emanadas del gobierno entrante,  sino como la elaboración de políticas públicas y la determinación de objetivos a largo plazo con la participación de los actores sociales, económicos y políticos comprometidos en su logro.

El diálogo, el consenso, el acuerdo son los mejores instrumentos para transformar la sociedad,  hoy se pone  a prueba la capacidad de los agentes sociales  para demostrar si se puede dar un  paso muy importante: la institucionalización del diálogo social que no es posible pensar se pueda logar solo por los cauces y procedimientos informales. Tenemos una  rica, a pesar de su brevedad, historia de diálogo y concertación social desde los tiempos de la negociación de los Acuerdos de Paz que nos da confianza que retomar el Dialogo Social es posible.

 

Con el organismo para el Dialogo Social, se trata de formalizar, darle  seguridad y transparencia, a la participación de las organizaciones representativas de intereses económicos y sociales en  la adopción de las decisiones más relevantes en materia de política económica para enfrentar la crisis,  que hoy por  hoy es lo más urgente. Esto es un avanza fundamental en la profundización de la democracia.

 

Surge inmediatamente un riesgo: que se considere que el Dialogo Social será  reducido a un papel puramente de intercambio de opiniones, de punto de encuentro etc. Este riesgo se puede  conjurar, pero  hay que hacer un gran esfuerzo para convencer a los participantes y a la Nación  de la utilidad de un espacio de diálogo y consulta, para  la elaboración de políticas públicas, a través del cual las organizaciones económicas, empresariales y sociales puedan expresar su criterio. La influencia de los acuerdos del Dialogo Social debe influir claramente en las más importantes decisiones económicas y sociales del país, que esta a punto de entra en recesión a mediados de año. Las alternativas a esta propuesta son la descalificación de esta idea, no hacer nada, o  el caos, la ingobernabilidad, no podemos quedarnos de espectadores.

 

 

 

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