
El período de transición gubernamental empezó el 15 de marzo por la noche, y terminará con la toma de posesión el 1 de junio: estos son días largos, densos. Es necesario organizar la reflexión acerca de cómo será la participación ciudadana en este nuevo momento. Sin lugar a dudas el peor de los mundos sería quedarse paralizado, inmovilizado ante lo nuevo, y tomar la peor decisión consistente “en que lo mejor es no actuar, por temor a equivocarnos”.
La derecha no ha concluido la asimilación de su derrota pero, no se ha quedado paralizada los expresidentes, tratan de recomponer a ARENA y en todos los sectores de ese partido “se está evaluando lo que pasó”.
La ciudadanía tuvo una participación política electoral principal: con su voto saco a ARENA del gobierno y concretó una primera victoria, pero hacer política es como andar en bicicleta, si el ciclista no sigue pedaleando se cae. En el periodo de la transición gubernamental la participación ciudadana debe continuar, todos estamos autorizados a participar, sería deseable continuar con el Dialogo Social, que generó el programa de gobierno y convertir ese diálogo en un Foro Social Nacional.
Participación ciudadana significa construir fuerza social que se exprese y manifieste de múltiples formas: analizando la realidad, elaborando pensamiento, haciendo propuestas, en fin se trata de no quedarse quieto, ante lo nuevo y cambiante de la realidad. Tenemos que darnos prisa, porque si no disponemos de ofertas y soluciones de izquierda para la gente, muchos sectores se dejaran confundir por las visiones y ofertas de la derecha.
En primera fila están las decisiones que hay que tomar para enfrentar la crisis económica, decisiones que deben tener como objetivo fundamental, frenar el alto costo de la vida, estabilizar los precios de los productos básicos de consumo, asegurar la focalización de los subsidios, enfrentar el desempleo, y presentar opciones ante un ingreso familiar seriamente disminuido. Si no se ayuda al nuevo gobierno a elaborar un plan económico de defensa de la economía familiar a corto plazo, el nuevo régimen no podrá conectarse de manera significativa con la mayoría de la gente.
Los futuros gobernantes deben tomarse en serio, incorporar la participación ciudadana a la política y esto implica dar el paso, de estructuras rígidas a otras más flexibles en el aparato del Estado; se necesitan futuros funcionarios gubernamentales más preocupadas por oír a las personas, que por hablar y más atentos a escuchar antes de decidir. No se puede aceptar una desconexión de las preocupaciones básicas de la gente
Si alguien no entiende, el nuevo momento y no le presta atención a la necesidad de una activa participación ciudadana, será atrapado en el cambio de página histórica. Quedará en “el capítulo anterior”. Hoy se necesita acercarse a la gente que se quiere representar. Para esto debe haber una correspondencia entre dirección gubernamental y la credibilidad ciudadana. Son muchos los que se tendrán que esforzar por reducir la distancia entre representantes y representados.
Sin dudas, hay que apoyar al gobierno electo, ayudarle a que cumpla con lo que ha prometido, pero hacerlo con actitud crítica, y con la claridad que si el gobierno de la esperanza fracasa, estamos comprando 50 años más de gobiernos de derecha.
En fin, en esta transición de gobierno, cada cual sabrá lo que hace y deja de hacer. Lo importante es que se entienda que este tiempo es de los ciudadanos-as y también de los futuros funcionarios públicos, que deben dedicarse a servir con humildad,
Post data: En Brasil el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra MST, el mayor movimiento social del mundo, fue impulsor de la victoria de Lula a la presidencia del Brasil. Pero también ha presionado abierta, pública y duramente todo el tiempo al gobierno del PT y por supuesto también se ha reunido con Lula y le ha reconocido sus aciertos cuando ha hecho lo correcto.

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